Mostrando las entradas con la etiqueta crianza en brazos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta crianza en brazos. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de noviembre de 2015

¡Ayuda! ¡A mi bebé no le gusta ser porteado!

En ocasiones no poco frecuentes, mamás o papás que recién comienzan a portear se encuentran con la sorpresa de que su bebé llora incansablemente apenas colocado en el portabebé, se pone como un palo, patalea, o tira la cabeza hacia atrás. Por más que la postura sea la mejor que sus padres/madres pueden lograr, por más que todo el mundo diga que ahí van todos muy cómodos y que a todos les gusta, a estas familias no les resulta tan fácil. De repente, la compra del portabebé parece haber sido una mala decisión. A ellos les decimos: ¡A no desesperar! Si al bebé le gusta ir en brazos, es bastante improbable que nunca le guste ser porteado. Muy posiblemente sea necesaria más paciencia, práctica y costumbre, pero tengamos en cuenta que, si porteamos desde el nacimiento, siempre será más fácil que si comenzamos más tarde.

Aquí van algunos consejos para poner en práctica antes de lanzarse a vender o guardar ese bendito portabebé, sobre todo dirigidos a quienes están dando sus primeros pasos en el porteo con su bebé.
  • Saber usar el portabebé y que éste sea ergonómico. Esto quiere decir que practiquemos un poco antes, con algún muñeco o peluche, los nudos, el ajuste, la posición, ponerlo y sacarlo. Es importante tener en cuenta las bases fundamentales del porteo ergonómico, para que el bebé no se sienta incómodo al ser porteado. Recordar que el portabebé debe adaptarse al bebé y no al revés.
  • Mantener la calma y acumular paciencia. Nuestros bebés son pequeñas esponjas de todo aquello que nosotros sentimos, así que procuremos encontrarnos bien dispuestos/as y tranquilos/as al momento de intentar. Evitar las salidas apuradas por horarios y los viajes largos para las primeras veces. Intentar tener algo de práctica antes de probar con el bebé, también es sumamente recomendable, pues nos hará estar más seguros/as y menos nerviosos/as a la hora de portear.
  • Buscar el mejor momento. Si el bebé tiene hambre, dolor de panza, recién se acaba de despertar o su pañal necesita ser cambiado en breve, será mejor esperar, ya que la idea es que asocie el ser porteado con un lindo momento. Es una buena idea que, al menos al comienzo, el bebé esté limpio, alimentado y de buen humor. Hay quienes prefieren que se encuentre en medio de siestas y quienes buscan que tenga algo de sueño para poder dormirlo en el portabebé. La opción correcta será la que nos indique el bebé, por supuesto.
  • Chequear la temperatura y vestimenta antes de portear. Recordemos que el portabebé equivale a una capa de ropa (o más, según el portabebé y nudo utilizado). Para el verano será suficiente con una remerita o body, o sólo en pañal; mientras que, en invierno conviene agregar a la ropa habitual, un abrigo por encima del portabebé o que cubra a ambos (no es conveniente portear al bebé con su abrigo puesto). Lo más recomendable, tanto para el/la bebé como para su porteador/a, es usar ropa respirable de algodón sin fibras sintéticas.
  • Moverse, bailar, hablar, cantar, calmar… Repetir. Sobre todo las primeras veces, es probable que lo nuevo de estar envuelto en algo los haga distraer del hecho de estar pegaditos a mamá/papá y no los deje disfrutarlo. Para eso, es bueno ir haciendo movimientos mientras lo colocamos, pequeños rebotes como imitando el caminar, palmaditas o caricias, cantarles un poquito, hablarles dulcemente sobre lo que estamos haciendo, anticiparles qué vamos a hacer, o caminar mientras nos colocamos el portabebé (¡cuidado con las tiras del fular!). Portear y salir inmediatamente (o directamente portear afuera en la calle, si ya tienen práctica) suele funcionar la mayoría de las veces.
  • Usar las manos. Si se retuerce mientras lo estamos poniendo en el portabebé, podemos sujetar su cabecita o acariciar su cuerpo con las manos, para que no sólo sea el roce extraño de la tela lo que sienta, sino también nuestra piel que ya conoce y ama.
  • No obligar. Si no quiere, no quiere. Si después de intentarlo todo por calmar y consolar al bebé, no hemos  tenido éxito, o si después de pocos minutos de paz ya no quiere estar ahí y comienza a mostrarse molesto, no lo vamos a forzar. Es preferible sacarlo del portabebé, hacer otra cosa e intentarlo más tarde, evitando así que lo asocie con algo negativo.
  • Probar de a poco. Es recomendable, las primeras veces, portear durante períodos cortos pero hacerlo todos los días un ratito. Dejar que el bebé lo decida. Si está molesto, lo sacaremos, si se queda tranquilo, seguiremos un ratito más.

Como en otros aspectos de la crianza, es importante observar y tener en cuenta las reacciones del bebé. Hacerle saber que su sentir nos importa y que lo respetamos es clave para lograr una buena comprensión mutua y, una vez que nos conocemos mejor, será todo mucho más fácil y llevadero. Esperamos que alguno de estos consejos les sea de utilidad para que muy pronto puedan disfrutar de todos los beneficios que nos traen el porteo y la crianza en brazos.

martes, 17 de noviembre de 2015

Beneficios para los porteadores

Cuando hablamos de porteo, por lo general, nos concentramos en el bebé, los beneficios para ellos y lo maravillosa que resulta la experiencia, pero son pocas las veces en las que nos centramos en hablar de los beneficios para los papás y mamás porteadores.

Con toda la intención de convencerlos cada día más a que se involucren en esta hermosa experiencia, vamos hoy a darles más motivos para hacerlo.

Uno de los motivos principales es que, al ver a nuestro bebé tan contento y tranquilo, inmediatamente, nos sentimos de la misma manera y nada mejor que vivir felices y contagiar tanta alegría.

Llevar al bebé en un portabebé facilita el apego con sus padres y reduce el impacto que pueden tener sus demandas (y la necesidad de satisfacción inmediata) con respecto a otros integrantes de la familia (como algún hermanito mayor). Lograr entendernos con nuestros bebés de manera más simple, también permite que nuestra percepción de sus necesidades se vea modificada, ¿cómo?, pues estar tan cerca de nuestros hijos nos permite “leer” con más claridad lo que desean. Por lo tanto, nos entendemos mejor y entender a nuestro bebé que sólo se comunica con llanto o gestos, nos hace sentir invencibles.

Otro de los tantos beneficios para el porteador es que hace que las separaciones diarias (por trabajo, o para dormir) o las separaciones eventuales (una hospitalización, por ejemplo) no sean tan difíciles tanto para el bebé como para el porteador y la tan conocida “culpa” con la que todos cargamos a diario se haga más llevadera.

Y, como muchas veces lo dijimos, el porteo facilita la lactancia, lo cual, sin dudas, resulta en la felicidad y realización de una mamá por el gran logro de poder afianzar la lactancia durante los primeros meses, principalmente.

¿Todavía no se convencieron de que es beneficioso portear? Bueno, aquí les mostramos algunos beneficios para el cuerpo del porteador.

Al contrario de lo que todos creen, portear no es (ni debe ser) doloroso ya que las telas distribuyen el peso del bebé de manera uniforme. Si una mamá o papá portea a su bebé desde el nacimiento, sus músculos se van fortaleciendo a medida que el peso del bebé aumenta; entonces, ese fortalecimiento es progresivo. Incluso, algunos padres sostienen que sus constantes dolores de espalda se fueron reduciendo con el porteo, ya que también mejora la postura.

Esperamos que estos beneficios los convenzan cada día más de experimentar esta forma de criar a nuestros bebés. Apreciar la cercanía permanente con ellos y conectarse a nivel emocional y que, además, mejore la postura o los dolores posturales, hace que el porteo sea una de las maneras más saludables y felices que existen para llevar a nuestros bebés con nosotros.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El porteo para familias con más de un hijo

Sabemos que el porteo tiene variadas ventajas en la vida cotidiana y trae beneficios tanto a mamá como a bebé. La mayoría de las familias que hoy llega al mundo del porteo ergonómico, lo hace con su primer bebé, y muchas de ellas comienzan a recopilar información desde el embarazo. Sin embargo, hay gran cantidad de mamás y papás que esperan un segundo hijo/a, y que también pueden beneficiarse enormemente de adoptar la crianza en brazos.

Cuando la familia se amplía, nuestras responsabilidades como pa/madres también se multiplican, pero seguimos siendo un cuerpo individual, con dos brazos y dos piernas. ¿Puede el porteo ergonómico ayudarnos? Sí, y mucho.

Está claro para nosotros que las necesidades del recién nacido precisan atención inmediata y que el contacto cercano y continuo nos permiten brindarles todo esto. Su hermanito/a mayor también tiene necesidades y, aunque éstas en general no requieran una atención tan urgente, lo cierto es que no podemos (no debemos) descuidarlas. Un niño/a pequeño/a todavía necesitará de nuestra mano para cruzar la calle, de nuestra cercanía al ir a la plaza, de nuestra guía haciendo una tarea escolar, o que lo llevemos a la escuela o a la casa de alguien, o que lo acompañemos en alguna actividad deportiva. Además, siempre, siempre necesitará de nuestras expresiones de afecto y contacto, de la recarga emocional que fortalece el vínculo.

Mediante el uso de un portabebé ergonómico, el más pequeño tiene lo que necesita: contacto físico, cercanía y atención constante. Mientras que el mayor lo tendrá también: nuestras dos manos para atenderlo y cuidarlo, nuestra cercanía y cuidados atentos. Podremos pasar tiempo de calidad en familia, sin desesperar tanto por cosas que suceden en simultáneo, realizar nuestras habituales tareas en el hogar sin descuidar a ninguno, sin tener que dejarlos mucho tiempo en un corralito, sillita o coche, salir de casa a hacer una compra sin enloquecer (demasiado)…

En otro nivel, tal vez más general, el porteo nos permite transitar este gran cambio para la familia de una forma más relajada. Nuestro hijo/a mayor experimentará momentos de celos, inevitablemente, pero podemos suavizar esta situación al estar más disponibles y cerca para lo que necesiten. Además, también estaremos ayudando a que el recién nacido se incorpore naturalmente y sin esfuerzos a la vida cotidiana familiar, y a que ambos hermanitos vayan armando su vínculo fraternal, estando bien cerquita, compartiendo a mamá/papá e interactuando entre ellos.

¿Están esperando un segundo o tercer bebé? ¿Ya pensaron en portear? ¡No duden en consultarnos!


domingo, 8 de noviembre de 2015

Semana Internacional de la Crianza en Brazos 2015

La semana que pasó estuvimos muy abocados a la semana internacional de crianza en brazos. El lema de este año fue “Abraza tu Mundo”. Sin dudas sus muros y páginas relacionadas con el porteo se llenaron de hashtags con la sigla SICB y fotos de mamás y papás con sus bebés en algún portabebé.

Abrazar el mundo es para los dos, para el porteador y el porteado. Aferrarnos a ese ser que lo es todo. Abrazar el mundo, tenerlo al alcance de la mano, a un beso de distancia. Abrazar, llevar, aferrar. Portear es algo que quizás hacemos a diario, y siempre recordamos los beneficios, las posturas correctas, las incorrectas, y con cuánta facilidad olvidamos que portear es mucho más que eso. Portear es llevar a todo tu mundo en una tela, es entender que el ser que más amás está tejido a tu cuerpo.

Desde el origen de los tiempos hasta el presente, los niños han nacido de la misma forma y con las mismas necesidades. El contexto es el que los va moldeando, pero naturalmente los niños necesitan la seguridad de los brazos de mamá (o papá) desde el momento en el que nacen hasta poder desplazarse solos y conseguir su propio alimento. ¿Imaginan qué le sucedería a un niño nacido en el medio de la selva si su madre no lo llevara consigo? ¿Imaginan a un niño que debe ser transportado de un lugar a otro en la fría Islandia? Así es, el único lugar completamente seguro en el que puden estar es en los brazos. La naturaleza es inteligente, la naturaleza es perfecta. Lo natural es llevarlos a upa. La humanidad no podría haber seguido su rumbo sin esta práctica ancestral.

Los continentes no podrían haberse poblado de no haber tenido madres con sus mundos a la espalda. La vida cobra otro sentido, el bebé porteado sabe que es el mundo, sabe qué es el mundo.

A pesar de que la semana ya haya pasado, todo el mes de octubre servirá para celebrar y promover el porteo. Ese mar de fotos hermosas y tiernas es la oportunidad para que nos enamoremos más de esta hermosa manera de llevar a nuestros hijos a conocer el mundo. Y, aprovechando la proximidad del día de la madre, llenemos nuestras vidas de niños a upa, los llenemos de felicidad.



Los papás también portean

Digamos la verdad, resulta difícil resistirse a la belleza y emoción de ver un papá que portea a su bebé. Famosos, desconocidos, cercanos o “propios”, estas imágenes de papás envueltos en portabebés con sus pequeños cerquita nos inundan de ternura. Por suerte, cada vez son más los padres porteadores que se ven por la calle o en la plaza.

¿Se trata de una nueva generación de padres? No podemos saberlo a ciencia cierta, pero desde ya que es alentador y positivo verlos en contacto con sus hijos/as.

De lo que sí estamos seguras es que son padres involucrados en la crianza, interesados en formar un vínculo con sus hijos/as y que disfrutan de su cercanía y afecto incondicional. Seguramente también compartirán juegos dentro y fuera de casa, salidas en familia, charlas, cuentos, besos y abrazos.

Los bebés muy pequeños parecieran sólo necesitar de mamá, lo cual es básicamente cierto. Sin embargo, el rol del padre también es importante y debe ser construido de similar manera. Papá debería ser un pilar fundamental para la díada mamá-bebé, pero igualmente puede ser participante activo de la crianza y el porteo puede ser su mejor herramienta para conectarse con ese diminuto ser, mientras mamá pega un ojo un ratito o se da una ducha. Mamá lo va a agradecer enormemente, pero además, y esto es aún más gratificante, lo agradecerá y disfrutará el bebé. Es así que muchos papás que se encuentran algo desorientados en su rol durante la primera etapa del bebé en casa, encuentran en el porteo un aliado y una gran base para comenzar a formar el vínculo con su hijo/a.

Algunas ideas que pueden guiar a los papás que quieren portear:
  •  Es necesario un buen portabebé (puede que sea el mismo que usa mamá o pueden preferir otro) y animarse a intentarlo. Puede que al principio no salga tan fácil, pero con unas veces de práctica pronto saldrá mejor.
  • No es necesario entretener al bebé, la mayoría estarán felices simplemente al estar en brazos y poder curiosear la actividad de quien lo carga.
  • Es ideal para el momento en que papá llega del trabajo: portear al bebé le permitirá reconectarse y recuperar las horas que estuvieron separados, y a la vez poder atender un hermanito mayor o alguna otra actividad.
  • Se puede usar no sólo para salir a pasear o de compras, sino también para algunas actividades dentro del hogar (siempre observando normas de seguridad básicas).
  • El porteo promueve un vínculo de apego seguro, mediante la producción de oxitocina (“la hormona del amor”), tanto en el porteador como en el bebé… Y esto no es exclusivo de las madres.

Al papá que pueda estar leyendo esta nota, quisiéramos alentarlo a que se anime, que no se va a arrepentir cuando sienta el calor de su bebé en su pecho, su respiración cerquita del cuello, cuando pueda llenar de besos a su cachorro en cualquier momento, mientras lo lleva en brazos cómodamente… A todos/as, nos recordamos esta gran frase del pediatra William Sears:



“El tiempo que pasan en los brazos, al pecho, y en su cama es un tiempo muy corto dentro de la vida total de su hijo/a, sin embargo, los recuerdos de amor y disponibilidad duran toda la vida.”

viernes, 30 de octubre de 2015

Experiencias personales con portabebés (*): fular elástico y mei tai

El primer acercamiento al porteo

Cuando nació mi hija, desconocía el mundo del porteo, no sabía de posturas ergonómicas y para trasladarnos en auto utilizábamos el huevito del coche, o la llevábamos en brazos al caminar, sin ninguna ayuda extra. Naturalmente, mi bebé comenzó a aumentar de peso y a tener autonomía de su torso y cabeza, con lo cual se fue haciendo más difícil llevarla sólo con los brazos.

Desde su nacimiento, teníamos un fular elástico que nos habían regalado, pero hasta que tuvo unos cuantos meses no nos animamos a utilizarlo (¡con lo fácil que lo veo ahora!), así que buscamos un poco y compramos la mochila más económica y ergonómica que encontramos en el mercado (aún sin saber exactamente qué significaba la palabra “ergonómica” para los portabebés). Era una mochila Cybex, que traía la parte del “asiento” expandible para permitir mejor postura de las piernitas, y a la vez sostenía la cabeza en caso de necesidad. Una vez que aprendimos a utilizar ese manojo de correas, broches y cierres, lo usamos poco tiempo. No porque fuera lo peor del mundo, de hecho, era bastante mejor que muchas otras comerciales, sino porque nos daba mucho calor, tardaba muchísimo en colocarme mochila y bebé, había que corregir las medidas de las correas cada vez que nos turnábamos mamá o papá para usarla, y además porque cuando pasó los 9 kilos de peso, a mí que soy delgada se me incrustaban los broches de la mochila en todo el cuerpo…

Ahí fue que me animé a usar más el fular que la mochila. Al momento de escribir este artículo, mi niña tenía 14 meses, pesaba casi 11kg y sin embargo no tenía ningún dolor ni problema al llevarla con el fular, caminaba muchas cuadras sin cansarme y alternaba entre nudo cruz envolvente al frente (para los días más fríos) y nudo a la cadera (cuando hacía más calor).

Cochecito: ¿Sí, no, a veces?

No voy a poner aquí ningún enlace en contra del uso del cochecito o silla de paseo, no soy una fanática de nada, no odio los cochecitos ni crucifico a quienes lo usan. No me gusta juzgar a las personas por este tipo de elecciones, ya que a mí tampoco me gusta que lo hagan conmigo. Lo que sí haré es ser honesta. No me arrepiento de haber comprado un cochecito para llevar a mi hija. De lo que sí tal vez me arrepiento es de no haber buscado uno más liviano y básico. Vivo en un tercer piso sin ascensor, sacar a mi hija en cochecito supuso en los primeros meses, bajar y subir las escaleras de a dos, uno llevando el coche y el otro cargando el huevito con la bebé. Salir de paseo con el cochecito requería planificación, más aún considerando que a los 10 minutos de paseo había un 70% (bueno, está bien, 90%) de probabilidad de que se largara a llorar y hubiera que levantarla en brazos. En aquel momento, como era una pequeñita minúscula, llevarla un gran trecho en brazos no representaba mayor obstáculo… y el que terminaba yendo en el cochecito era el bolso pañalero, que no emitía queja.

Cuando fue lo suficientemente grande como para entrar en la asiento de paseo sin el huevito, el problema más o menos seguía siendo el mismo: mi bebé pesaba bastante más y también había que bajar y subir de a dos si queríamos salir con el cochecito. Llevarla en brazos ahora ya no era tan cómodo como antes. Afortunadamente, para ese entonces aprendí a utilizar el fular y compramos la mochila semi-ergonómica, y me liberé del armatoste para cuando estaba sola. Fue un antes y un después. Sobre todo con el uso del fular elástico, ya que cuando me ponía la mochila tardaba tanto que mi niña se ponía toda molesta por tanta demora y luego el manoseo de ponerla, ajustar las correas y demás… Muchas veces terminábamos las dos saliendo un poco de mal humor. El fular, en cambio, era casi parte de nosotras, nos fundía en una especie de abrazo de tela. Yo podía abrazarla más cómodamente, sin sentir cosas rígidas ni plásticas contra su cuerpo o el mío; y ella estaba claramente más cómoda también, ya que a los 20 minutos de salir, se dormía profundamente.

Otro comentario con respecto a algunos cochecitos – o al menos respecto al mío – es que cuando ya van en la silla común sin huevito, el niño/a va mirando hacia delante. Personalmente no he visto desventajas en esta posición, pero hay que tener en cuenta que no lo usábamos mucho, con lo cual para ella el cambio de perspectiva era toda una novedad y la mayoría de las veces iba contentísima y disfrutando estar cerca de los pájaros y los perros, que tanto ama. El cochecito, entonces, quedó para las salidas al parque, para llevar en paseos largos en que pudiera dormir una siestita allí, o sentarse un rato y comer algo mientras comíamos también los adultos. Usualmente también llevábamos un pañuelo o el fular por si en el camino se molestaba, tenía sueño o lloraba por algo. Me gustaba tener la opción del cochecito, para esos casos nos resultaba cómodo. Pero a mí personalmente no me gustaba mucho. No me gustaba nada tener que agacharme cuando le quería decir algo o cuando ella me señalaba alguna cosa, o tener que parar, agacharme y atenderla si necesitaba algo, o no poder ver siquiera hacia dónde estaba mirando.

Quisiera agregar que también amo llevarla en brazos y en el fular, por todo lo que me gusta tener su carita cerca de la mía, poder darnos un beso cuando tenemos ganas, hablarle y mostrarle todo lo que vemos en la calle, reírnos juntas, no perderme ninguna de sus expresiones, conectarnos y conocernos cada vez más… No querrá ir en brazos toda la vida, y los primeros años pasan tan rápido que apenas nos damos cuenta y ya están en preescolar. Veo el porteo como una maravillosa oportunidad de aprovechar el tiempo en que mi hija cabe en mis brazos. Anímense a llevar a sus hijos más cerca y ¡déjense llevar!



(*) Texto extraído de la página Felices Criando. Podés visitar el enlace para ver las fuentes de esta información: http://pauroy.wix.com/felicescriando

.....................................................................................................................................


Nuestro nuevo mei tai

Al momento de escribir este texto, mi hija tenía 18 meses y casi 11,500kg, y estábamos buscando un nuevo portabebés. El fular elástico ya no nos resultaba cómodo. Un fular como el nuestro, 100% algodón, es un pedazo largo de tela que va envolviendo al bebé junto al cuerpo de su porteador, con lo cual, en aquel veranito intenso que nos tocó vivir (con una ola de calor atrás de la otra) se nos hacía extremadamente caluroso y el ponerlo también me daba mucho calor. Por otro lado, yo quería comenzar a llevarla cargada a la espalda para que viera un poco mejor todo a su alrededor y además porque ya era bien larga y grande, por lo cual llevarla de frente me incomodaba un poco. El caso era que con el fular elástico no es recomendable el uso a la espalda, ya que la tela cede mucho más de lo que parece y si el niño/a se mueve mucho (algo normal alrededor de los 18 meses), corre riesgo de caerse o al menos de hacerse daño la espalda. En este enlace podrán encontrar más datos sobre el peligro de utilizar un fular elástico para cargar bebés a la espalda: http://cargarte.blogspot.com.ar/2012/02/por-que-no-usar-un-fular-elastico-para.html. Además, si quieren ver una demostración concreta sobre esto, les recomiendo ver este video: http://www.youtube.com/watch?v=J19oOkQ61hI

Teniendo en mente estos importantes detalles (el calor, el tamaño de mi hija y la posibilidad de llevarla a la espalda), me puse en búsqueda de otro estilo de portabebé. Me fui fijando en blogs, páginas web, grupos de “babywearing” en Facebook, y llegué a la conclusión de que nuestra mejor opción era un Mei Tai, fácil de usar, de peso repartido, más fresco que el fular, apto para la espalda y resistente hasta varios kilos más. Consulté en Cerquita Mío, cuyos portabebés me parecían los más lindos y de mejor calidad, y luego de confirmar que era lo que buscaba, lo fui a comprar. Ese mismo día lo probamos, usándolo al frente, y me resultó muy cómodo. Me cansé bastante, pero ¿a quién se le ocurre probar algo nuevo en una caminata de casi 1 hora? Sólo a mí… Los días siguientes probé llevarla tramos más cortos, e intenté por primera vez llevarla a la espalda. Luego de unos días, logré ponerme el Mei Tai sola y que me quedara bien ajustado (aunque todavía me falta práctica para ponerla a la espalda por mis propios medios), y además hemos viajado tranquilamente en colectivo, subte y tren sin mayores obstáculos. Sólo he tenido que aflojarlo un poco algunas veces para amamantarla durante el viaje.

¿Qué es un Mei Tai?

El Mei Tai es un portabebés que tiene origen en el continente asiático, más específicamente en China, hace cientos de años. Es básicamente un rectángulo de tela resistente con 4 tiras largas, también de tela, que salen de sus esquinas, las cuales se ajustan al torso del porteador mediante simples nudos. Después del fular, es uno de los portabebés más versátiles que existen. Estas son sus características principales:

  • Es muy parecido a una mochila, pero sin broches, anillas, ni ajustes de correas.
  •  Suelen venir en un talle único o dos, según sea para bebé o niño mayor, con tiras largas y adaptables a cualquier porteador. Algunas versiones poseen tiras amplias y elastizadas, más parecidas al fular.
  • Sencillo de utilizar y con variantes en la manera de anudar, que permiten encontrar la manera más adecuada y confortable de uso para cada porteador.
  • Puede llevarse el bebé al frente, a la espalda y a la cadera, de manera práctica, confortable y segura para ambos.
  • Bien colocado, reparte el peso equitativamente entre la cadera y los hombros, para confort del porteador.
  • Suele ser recomendado para bebés a partir de que tienen una gran estabilidad y buen control del tronco, ya que no proporcionan ajuste punto por punto como otros portabebés más adecuados para recién nacidos o bebés pequeños.
  • Según el talle, son aptos para llevar hasta 18kg (aproximadamente hasta 3 años de edad), con lo cual se vuelve un aliado para utilizar en lugares que son poco accesibles o difíciles para un niño pequeño (por ejemplo: lugares multitudinarios, con muchas escaleras, caminatas largas por la playa, trekking en la montaña, etc).

Hay muchísimos diseños de Mei Tai en el mercado, para todos los gustos, reversibles, con tiras anchas, con tiras más angostas y acolchadas. Al igual que otros portabebés, permite tener las manos libres y realizar otras actividades mientras se carga al bebé, entre otros numerosos y variados beneficios que tiene la crianza en brazos.


Disfrutando la práctica

Un ratito de uso cada día, nos permite practicar en los nudos, la forma más cómoda para nuestro cuerpo, la amplitud del asiento más adecuada para nuestro bebé, etc. Al mismo tiempo, va acostumbrando al bebé al uso y a los intentos de mamá/papá.

Aquí les dejo nuestras diferentes fotos de práctica de lo que fuimos usando el Mei Tai. ¡Lo hemos pasado muy bien! Su papá, sus tías y yo también... :)



(*) Texto extraído de la página Felices Criando. Podés visitar el enlace para ver las fuentes de esta información: http://pauroy.wix.com/felicescriando

jueves, 29 de octubre de 2015

El porteo ergonómico y sus beneficios (*)

Llevar a los bebés en brazos, algo tan antiguo y tan natural como la propia existencia de la raza humana, es hoy algo que debe celebrarse y es justo que también tenga su semana, para ayudar a fomentar esta actividad e informar a los padres /madres que quieren intentarlo.

 ¿A qué se le dice “porteo”?

Es llevar a nuestros niños en brazos, con o sin ayuda de un portabebés, que puede ser un fular, pañuelo, bandolera, mei tai o mochila ergonómica. Ahí, al alcance de un beso o a la espalda, acompañando la actividad de mamá o papá.
Hoy en día, existen muchas opciones para quienes deciden llevar a sus bebés más cerquita, o no pueden ni quieren gastar una fortuna en un cochecito. Van desde lo más económico a un poco más caro, pero también existe la posibilidad de hacer tu propio portabebés (con un básico conocimiento de costura y si te das maña, claro) o utilizar algún pañuelo o manta que ya tengas.

Beneficios del porteo

Entre los muchos (muchísimos) beneficios que trae, no sólo para el bebé, sino también para quien lo carga, se encuentran los siguientes:
 
  • Para el recién nacido, recrea el estado del bebé en el vientre de su madre, lo cual es sumamente ventajoso para el correcto desarrollo del bebé y para favorecer los adecuados niveles de prolactina (lo cual promueve a la lactancia materna) y endorfinas en la madre (que previenen la depresión posparto).
  • Favorece y fortalece el vínculo entre el bebé y sus padres/madres, y da al padre una manera más activa y cercana de participar en la crianza. También contribuye a mejorar el vínculo con otros familiares o cuidadores.
  • Permite a los padres/madres tener las manos libres para trabajar en un escritorio, en la cocina o el jardín, o salir de compras. Proporciona además facilidad de acceso a lugares en que sería más complicado llevar un cochecito.
  • Le da al bebé la posibilidad de ser parte activa en una caminata, charlas, risas, movimientos y trabajo de sus padres/madres. Los bebés sociabilizan mejor y están correctamente estimulados.
  • Proporciona a los bebés muy pequeños el estímulo de tacto y movimiento necesarios para el correcto desarrollo neurológico.
  • Permite a los padres/madres dar mejores y más rápidas respuestas a las necesidades del bebé, incrementando la sensibilidad a sus señales.
  • Los bebés que son cargados lloran menos, sonríen más, tienen menos cólicos, menos vómitos o reflujo, y duermen mejor, en gran parte debido a la sensación de seguridad y cercanía que les brinda el porteo. De este modo, los padres/madres se sienten más competentes, seguros de sí mismos y cercanos a sus hijos.
  • Favorece el desarrollo psicomotor del bebé, permitiéndole lograr mejor postura y equilibrio con el constante balanceo.
  • Mejora el ritmo cardíaco, la respiración y la autorregulación de la temperatura en los bebés.
  • Proporciona seguridad emocional, tranquilidad e intimidad al bebé, permitiéndole sentir el olor, los latidos del corazón y los movimientos del cuerpo de quien lo carga. Beneficia así la sensación de bienestar corporal y la construcción de la autoestima. cóctel para sentirse bien, para la autoestima, para sentir el placer global de su cuerpo. Tal y como advierte el psiquiatra Spitz el afecto vital (el contacto físico) es imprescindible para de los bebés, es el alimento que garantiza la supervivencia.
  • Contribuye a tonificar los músculos de la espalda, necesarios para cargar al bebé, y corrige la postura en quien lo lleva.
  • Portear bebés baja los niveles de hormonas de estrés y adrenalina que circulan en el torrente sanguíneo, tanto del bebé como de su cuidador.
  • Beneficia enormemente a los bebés prematuros y reduce significativamente la tasa de mortalidad.



(*) Texto extraído de la página Felices Criando. Podés visitar el enlace para ver las fuentes de esta información: http://pauroy.wix.com/felicescriando