viernes, 30 de octubre de 2015

7 tips para domar un fular

Algunos fulares rígidos, sean comprados o hechos caseros, llegan a nuestras manos muy tiesos, ásperos o duros, lo cual los hace muy difíciles de usar al principio. Esto se debe al tipo de fibras con las que están tejidos, en especial puede sucedernos con algunos algodones con mezcla o lino. En particular los que contienen un mayor porcentaje de lino traen sus fibras muy unidas y rígidas. Esto hace que, a la hora de hacer los primeros nudos, la tela no deslice bien y nos dificulta el ajuste punto por punto. Las fibras deben abrirse y romperse para lograr flexibilidad y maleabilidad. ¡A no desanimarse! Podemos ablandarlos y dejarlos bien manejables, con algunos simples procedimientos.

Aquí te los contamos:

1) Darle varios lavados en el lavarropas, dejarlo en remojo todo un día (ojo con las telas teñidas). Colgarlo de alguna puerta para secar. Si lo secamos al aire libre, preferentemente a la sombra.

2) Planchar con vapor, si la tela está aún un poco húmeda, mejor.

3) Usarlo de hamaca, en una mesa, por ejemplo. Ponerle peso como si fuera una bolsa, atarlo a un punto fijo y tirar de él. (Por favor, mucho cuidado al realizar estas actividades)

4) Dormirle encima, sentarse encima, usarlo como funda de sillón, doblarlo y desdoblarlo varias veces al día.

5) Trenzarlo o enroscarlo como cuando estrujamos un trapo (no dejarlo guardado de este modo durante mucho tiempo)

6) Envolverse en el fular. Ideal para andar por la casa en los días más fríos del año.

7) Usarlo y usarlo, mucho. Practicar nudos, con niños/as grandes, bebés o muñeco de juguete (si es posible que sea pesadito, mejor), ajustarlo bien.


 (Fotos de Pinterest y propias)




La importancia de la postura ergonómica (*)

Uso de portabebés: posición NO recomendada vs. posición recomendada
en "M" o "ranita". Fuente: http://www.sheffieldslingsurgery.co.uk/
La postura ergonómica es la que permite la posición fisiológicamente óptima para el cuerpo del bebé. La posición “de ranita” o de “M” es aquella que garantiza que la columna y la cadera del bebé se desarrollen de manera correcta. Al nacer, los huesos de los bebés están formados por cartílago y van osificándose con el correr de los meses.
  
Respetando esto, por un lado se logra que la cabeza del fémur quede correctamente posicionada dentro del acetábulo de la cadera, evitando así también problemas como la displasia.

 Por otro lado, en esta posición, las rodillas del bebé deben estar ligeramente más elevadas que la colita, tal cual es la postura que natural y libremente adoptan los recién nacidos al ser colocados sobre el pecho de un adulto o incluso boca arriba.

De este modo, también la columna adopta su curvatura natural al nacer: en forma de “C”, la cual irá variando con el correr de los meses (ver imagen más abajo, sobre el desarrollo de la columna vertebral). Esto además le proporciona una especie de soporte a su cuello, ya que la cabeza no se irá tanto hacia atrás al estar la espaldita redondeada.

Desarrollo de la columna vertebral: cifosis total (recién nacido) - lordosis cervical (alrededor de
3-4 meses) - cifosis torácica (alrededor de 8-9 meses) - lordosis lumbar (alrededor de 1 año)
A la izquierda: posición NO recomendada, en portabebé no ergonómico.
A la derecha: la posición más adecuada y respetuosa para la columna y las caderas del bebé.

No quisiéramos dejar de destacar que lo más recomendado es que el bebé vaya mirando siempre al cuerpo de quien lo lleva, sea que lo carguen al frente o a la espalda. Llevar al bebé al frente y mirando hacia adelante está contraindicado, pues, por un lado, fuerza a la columna a curvarse de modo contrario al natural en menores de un año y medio, y por otro, lo sobre-expone a los estímulos sin darle oportunidad de girarse y buscar refugio en su cuidador. Por último, es muy incómodo para el porteador también, ya que modifica la postura natural del cuerpo al llevar peso.

En cuanto a los portabebés comerciales, comúnmente llamadas "mochilas", existen aquellas que sí permiten la adecuada posición y se trata de las mochilas ergonómicas. Hay otras que son semi-ergonómicas (sólo servirían para bebés más pequeños y durante muy poco tiempo, por lo cual no rinden el precio que valen) y otras, a las que usualmente nos referimos como “colgonas” (la gran mayoría de las que se comercializan, las más económicas), que es preferible no utilizar, ya que no favorecen el correcto desarrollo del cuerpo del bebé.

Para saber si la mochila que te interesa es ergonómica o no, chequeá siempre que permita una óptima postura. Tené en cuenta que las mochilas ergonómicas se recomiendan a partir de que el bebé ya tiene un buen control del torso, ya que la columna no suele ir tan redondeada en este tipo de portabebés.

¡No dudes en consultarnos!



(*) Texto extraído de la página Felices Criando. Podés visitar el enlace para ver las fuentes de esta información: http://pauroy.wix.com/felicescriando

jueves, 29 de octubre de 2015

El porteo ergonómico y sus beneficios (*)

Llevar a los bebés en brazos, algo tan antiguo y tan natural como la propia existencia de la raza humana, es hoy algo que debe celebrarse y es justo que también tenga su semana, para ayudar a fomentar esta actividad e informar a los padres /madres que quieren intentarlo.

 ¿A qué se le dice “porteo”?

Es llevar a nuestros niños en brazos, con o sin ayuda de un portabebés, que puede ser un fular, pañuelo, bandolera, mei tai o mochila ergonómica. Ahí, al alcance de un beso o a la espalda, acompañando la actividad de mamá o papá.
Hoy en día, existen muchas opciones para quienes deciden llevar a sus bebés más cerquita, o no pueden ni quieren gastar una fortuna en un cochecito. Van desde lo más económico a un poco más caro, pero también existe la posibilidad de hacer tu propio portabebés (con un básico conocimiento de costura y si te das maña, claro) o utilizar algún pañuelo o manta que ya tengas.

Beneficios del porteo

Entre los muchos (muchísimos) beneficios que trae, no sólo para el bebé, sino también para quien lo carga, se encuentran los siguientes:
 
  • Para el recién nacido, recrea el estado del bebé en el vientre de su madre, lo cual es sumamente ventajoso para el correcto desarrollo del bebé y para favorecer los adecuados niveles de prolactina (lo cual promueve a la lactancia materna) y endorfinas en la madre (que previenen la depresión posparto).
  • Favorece y fortalece el vínculo entre el bebé y sus padres/madres, y da al padre una manera más activa y cercana de participar en la crianza. También contribuye a mejorar el vínculo con otros familiares o cuidadores.
  • Permite a los padres/madres tener las manos libres para trabajar en un escritorio, en la cocina o el jardín, o salir de compras. Proporciona además facilidad de acceso a lugares en que sería más complicado llevar un cochecito.
  • Le da al bebé la posibilidad de ser parte activa en una caminata, charlas, risas, movimientos y trabajo de sus padres/madres. Los bebés sociabilizan mejor y están correctamente estimulados.
  • Proporciona a los bebés muy pequeños el estímulo de tacto y movimiento necesarios para el correcto desarrollo neurológico.
  • Permite a los padres/madres dar mejores y más rápidas respuestas a las necesidades del bebé, incrementando la sensibilidad a sus señales.
  • Los bebés que son cargados lloran menos, sonríen más, tienen menos cólicos, menos vómitos o reflujo, y duermen mejor, en gran parte debido a la sensación de seguridad y cercanía que les brinda el porteo. De este modo, los padres/madres se sienten más competentes, seguros de sí mismos y cercanos a sus hijos.
  • Favorece el desarrollo psicomotor del bebé, permitiéndole lograr mejor postura y equilibrio con el constante balanceo.
  • Mejora el ritmo cardíaco, la respiración y la autorregulación de la temperatura en los bebés.
  • Proporciona seguridad emocional, tranquilidad e intimidad al bebé, permitiéndole sentir el olor, los latidos del corazón y los movimientos del cuerpo de quien lo carga. Beneficia así la sensación de bienestar corporal y la construcción de la autoestima. cóctel para sentirse bien, para la autoestima, para sentir el placer global de su cuerpo. Tal y como advierte el psiquiatra Spitz el afecto vital (el contacto físico) es imprescindible para de los bebés, es el alimento que garantiza la supervivencia.
  • Contribuye a tonificar los músculos de la espalda, necesarios para cargar al bebé, y corrige la postura en quien lo lleva.
  • Portear bebés baja los niveles de hormonas de estrés y adrenalina que circulan en el torrente sanguíneo, tanto del bebé como de su cuidador.
  • Beneficia enormemente a los bebés prematuros y reduce significativamente la tasa de mortalidad.



(*) Texto extraído de la página Felices Criando. Podés visitar el enlace para ver las fuentes de esta información: http://pauroy.wix.com/felicescriando

Nos presentamos

¡Hola! Bienvenidos a nuestro blog. Somos Vir y Pau, asesoras en porteo ergonómico, de Jujuy y de Buenos Aires, Argentina. Somos mamás, aficionadas al porteo, promotoras de la crianza respetuosa con apego y en brazos.

Recibimos nuestra formación de manos de Noelia Fernández, instructora de porteo ergonómico, fisioterapeuta uroginecológica, asesora en lactancia y educadora de masaje infantil. También es la creadora del genial blog Mico Meu, que podés visitar aquí.

Nuestra pasión por el porteo surgió junto con el nacimiento de nuestros hijos, partiendo de la necesidad natural de llevarlos en brazos, bien cerquita de nuestro corazón. Ambas comenzamos a portear usando mochilas comerciales que eran nada o poco ergonómicas, hasta que conocimos la existencia de otras opciones mejores y nos informamos sobre el tema.

Finalmente el camino de la vida nos cruzó, nos conocimos ya interesadas en seguir aprendiendo sobre porteo seguro y nos formamos juntas. Mientras tanto, nos hicimos amigas y dimos inicio a esto que llamamos KUYU.

KUYU significa "tela" en quechua. Elegimos este idioma pues es el de uno de los pueblos originarios de nuestras tierras. Sus descendientes actuales aún portean a sus pequeños, siguiendo esta tradición tan natural como hermosa de llevar a nuestros hijos/as bien cerca, dándoles el lugar que les corresponde como parte de nuestra vida.